"Topless Party", del film Svezia, inferno e paradiso de Luigi Scattini, compuesta por Piero Umiliani:
Underground fue el disco de debut de este dúo italiano que editó solamente dos álbumes. El disco no contiene mucha información sobre los integrantes, pero la música fue compuesta y tocada por Piero Umiliani y Alessandro Alessandroni, bajo los nombres "Braen" y "Gisteri", respectivamente. Fue distribuido por Liuto, el sello del primero.
Umiliani fue compositor de música cinematográfica de los años 60 y 70. Al igual que sus contemporáneos italianos de esa época, componía música para films de explotación comercial (del inglés exploitation films, películas de géneros menores, extremadamente violentas o sangrientas). Ayudó a desarrollar un estilo propio de estas décadas en Europa de bandas sonoras jazz, aunque nunca logró la fama de su contemporáneo Ennio Morricone. La música de este disco no es jazz, pero es representativa de lo que muchos estuvieron haciendo durante los 60, salvo los pasajes un poco más experimentales quizá. Sin duda, podría ser la banda sonora de alguna película psicodélica de aquella época fácilmente.
Alessandroni, conocido por su silbido en las bandas sonoras de los films de Sergio Leone, también tiene un enorme repertorio de música cinematográfica y toca el piano, la guitarra, la mandolina, el acordeón y el sitar. Sin embargo, no aparece ninguno de estos instrumentos en el disco. Predominan las guitarras con fuzz; es decir, guitarras con timbres saturados, el clásico sonido de los 60. Hacen unos ruidos y solos psicodélicos mientras el piano Rhodes toca algo más jazzero. La tonalidad es clara y brillante, pero, por momentos, un poco densa. La música a veces va por pasajes que guardan semejanzas con el funk.
Se pone de relieve los instrumentos de percusión. La batería tiene un sonido apagado —de moda en aquella época— pero bastante inquieta y animada; hace muchos cambios y no siempre junto con el bajo, creando una asimetría musical. Asimismo, el estilo del bajista varía; hay momentos en que es muy rítmico y luego cambia casi esporádicamente a alguna frase melódica y después a sonidos cacofónicos.
Los temas más lentos son interesantes, y hasta sirven como un buen descanso auditivo, por así decirlo, ya que las otras canciones tienen experimentaciones más complejas y, por tanto, requieren más atención.